sábado, 21 de agosto de 2010

Editorial Revista Enterar

Un acto de grandeza…
Varias cosas vamos aprendiendo de esta democracia nuestra que ya no está en pañales ni tampoco adolece tanta juventud. Pero creo es más lo que debemos seguir aprendiendo que lo que ya hemos hecho. Parece ser que muchos (algunos en realidad) no terminan de comprender que la única manera de alimentar esta democracia es a través de la participación responsable y activa de la ciudadanía. Ergo… haciendo política… Todos hacemos política y aquellos que prefieren no hacerla en realidad están tomando una postura política… Aquellos que nos acusan de hacerlo están también haciendo política porque es ésta la única manera de hacer crecer esta democracia: participando. Y participar es hacer política: Criticando, aportando, compartiendo y no.

Entre otras cosas que debemos seguir aprendiendo es que democracia significa hacer las cosas en libertad; no tomarme la libertad de hace lo que me antoje… eso es libertinaje en todo caso.

Otro papel importante lo ocupan los medios que en un estado de derecho son el cuarto poder. Son los que fiscalizan, critican y elogian las acciones de gobierno. Eso es democracia. Pero ahora, si quienes no cumplen con las normas, llámense ordenanzas o leyes y de una, manera u otra bregan para que no se eleven voces de crítica… estamos ensuciando a la democracia con censura… En democracia no debe existir… menos aún si esta prensa o como quieran llamarle (opositores seguro- toda la culpa siempre es de la oposición) señala errores y demuestra con información dónde algo no estuvo bien… Un dirigente mediocre usará mentiras insostenibles intentando convencer a sus obsecuentes en cambio un dirigente que se jacte de serlo debería demostrar lo que vale mediante un acto de grandeza como sería aceptar su error, enmendarlo y pedir las correspondientes disculpas al pueblo que lo enalteció ubicándolo en ese lugar. No acallando las voces de aquellos que no se callan y manifiestan su disconformidad. Pedimos un acto de grandeza… esperemos que nuestros gobernantes estén a tal altura.

Miguel Ángel Costantino.
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