martes, 17 de febrero de 2009

ABERRANTE

Así fue el asesinato cometido en nuestra localidad. No hay palabras ni argumentos que justifiquen tal
crimen. Como ya es de público conocimiento el homicida habría ingresado a la vivienda por un ventilúz ubicado
en un primer piso. La víctima una adolescente adorable. Aplicada alumna del colegio secundario, abanderada.
Excelente compañera y mejor amiga. Según expresaron medios regionales habrían capturado al autor de
semejante barbaridad ahora estarían tratando de establecer el grado de imputabilidad o no. ¿Lo declararán
inimputable? ¿puede acaso quedar impune semejante atrocidad?
Agostina se encontraba en su casa, en su cuarto. En la misma casa donde también se encontraban su
mamá y su hermana… ¿Qué dirán de ella los opinadores de siempre? ¿Qué excusa inventarán aquellos, que
incapaces de resolver el crimen, siempre buscan una tangente para zafar?
Durante el velatorio y el sepelio el pueblo entero se mostró consternado. Sus familiares, sus docentes,
los vecinos. Sus compañeros del colegio que también eran compañeros y amigos de Otoño. “Por qué otra vez
tenemos que pasar por esto!?” eran, entre otras, las declamaciones escuchadas de boca de otras adolescentes que
por estas fechas, además de luto y dolor, comienzan a sentir pánico. Pánico no sólo de transitar por las calles de
nuestra localidad sino que ahora también sienten terror en sus propias casas.
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