lunes, 10 de diciembre de 2012

Cambiar hábitos es la respuesta a la obesidad


Las nutricionistas de la Fundación Sol Mapu de Cipolletti consideran que los factores culturales son determinantes. Creen que hay que generar políticas para reducir los índices en niños.








CIPOLLETTI (AC).- Las cifras de obesidad y sobrepeso escolar, que ponen a Río Negro por encima del promedio nacional, generan preocupación entre los profesionales de la salud. Sobre todo porque un niño obeso probablemente lo siga siendo de adulto con un alto riesgo de sufrir otros problemas como hipertensión, enfermedad cardiovascular, diabetes y mayor tendencia al sedentarismo.
Educar para cambiar hábitos es la única solución para mejorar los índices que en la provincia establecen que entre un 25 y un 30% de los niños en edad escolar sufren de obesidad y entre un 15 y un 20% de sobrepeso.
La media nacional, según el primer mapa sobre obesidad y sobrepeso infantil que se realizó en octubre, es de 14,3 y 17,6%.
Las nutricionistas Mariana Eulalia y María Belén Martínez, de la Fundación Sol Mapu que trabajan con esta problemática en las instituciones escolares del barrio Anai Mapu, explicaron que la obesidad "es de origen multifactorial donde están implicados factores genéticos, metabólicos y ambientales" aunque destacaron que la rapidez con que se incrementa el número de personas que sufren obesidad o sobrepeso "estaría vinculada a factores ambientales y conductuales".
Mencionaron los hábitos alimentarios no saludables como el insuficiente uso de la lactancia materna, bajo consumo de frutas y verduras, exceso de azúcares simples y grasas y la ausencia del desayuno, que es muy común entre los chicos en edad escolar.
También influyen, en la actualidad, los estilos de vida sedentarios que predisponen a mayor tiempo frente a la televisión, a los juegos de computadora. "Los niños se alejan cada vez más de la práctica de los deportes, de las caminatas y de los juegos al aire libre", reconocieron.
Dentro de los factores culturales predisponentes figura además la estructura sociológica y cultural que predispone a los padres a perder percepción del exceso de pesos en los niños como una enfermedad.
La obesidad es una problemática que no afecta sólo al individuo que la posee sino también ocasiona importantes repercusiones sociales, económicas y sanitarias, destacaron las especialistas. Consideraron que solamente a través de campañas de concientización y promoción de la salud es posible revertir la tendencia. Dar herramientas a las familias para lograr hábitos de vida más saludables, informar sobre las consecuencias, educar a los niños en las escuelas, promover recreos saludables y activos, generar huertas en las escuelas y en los hogares, regular la publicidad alimentaria dirigida a la población infantil y acondicionar espacios en la vía pública para la realización de deportes, son algunas de las acciones posibles.

Fuente: Rio Negro

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