martes, 3 de febrero de 2009

Un detenido por el atroz crimen de Agostina

 El sospechoso fue detenido cuando salía de una panadería, en Allen.
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 El sospechoso fue detenido cuando salía de una panadería, en Allen.
 

CIPOLLETTI y ALLEN (AC y AA).- "Cuando me acuesto escucho voces que me dicen que tengo que matar a alguien", les habría confesado Alex Hernán Barrientos Velázquez a algunos investigadores poco después que lo detuvieron como principal sospechoso del crimen de Agostina Mazzina. El sábado "me levanté con ganas de matar", le habría dicho a otros.

Este hombre de 29 años, había trabajado en la casa de la menor asesinada hacía pocos meses y "habría estado obsesionado" con ella, dijo una fuente del caso. "Sería obra de un psicópata", refirió otra fuente, que aclaró que aún sigue la investigación.

De todos modos el entusiasmo en el equipo que está detrás de este hecho era evidente ayer. Si bien el juez Gustavo Herrera no quiso reconocer que el caso está esclarecido, sí se prestó para una conferencia de prensa junto al secretario Santiago Márquez Gauna y la fiscal Silvana García, algo poco usual en hechos así.

Unas horas más tarde, Doris Fernández, la mamá de la víctima, dijo que por los datos que le aportó la justicia, el crimen está "en un 99%" resuelto. La mujer agradeció el trabajo realizado por quienes estuvieron en el caso.

¿Cómo se llegó a Velázquez? Se podría decir que de casualidad. Las pistas eran inciertas hasta que comenzaron a ahondar en quienes conocían la vivienda en construcción de la menor por haber trabajado en algún momento allí. Así llegaron al nombre de un plomero, quien a su vez comentó que su colaborador -Velázquez- se había "enamorado" de la joven.

Por casualidad también -porque no hay registros informáticos de huellas- en la comisaría de Fernández Oro tenían un rastro digital del sospechoso, que hace unos tres años estuvo detenido por una simple averiguación de antecedentes. "La impronta coincidía con la encontrada en el ventiluz de la casa", confirmó uno de los investigadores. Fue el gran puntapié.

Ayer por la mañana, un equipo de la Brigada de Investigaciones de Cipolletti salió a buscarlo. Justo estaba haciendo changas en una panadería de Allen cuando lo detuvieron en la vía pública, frente al comercio.

"Le levantaban la remera para ver si tenía lesiones", comentaban testigos. Es que sabían que el autor podía estar herido porque la joven víctima se defendió del bestial ataque a puñaladas. Efectivamente constataron algunas lesiones, al menos en las manos.

Después, con la presencia de la fiscal Silvana García, entre otros, se realizó un allanamiento en la chacra ubicada en la zona rural de Allen donde residía el sospechoso. Allí encontraron un cuchillo que por las características sería compatible con el utilizado para herir de muerte a la menor.

"Son elementos objetivos importantes para la investigación", decían. Que se reforzaron con la confesión que habría hecho el autor a personas que estuvieron durante su detención. "Me levanté (o me desperté) con ganas de matar" habría dicho, además de comentar que desde hacía tiempo escuchaba "voces" que le decían que tenía que matar.

Extraido del Diario Rio Negro

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